Dios nos mostró una planta que ya no podía crecer porque ya la maceta le quedaba pequeña.  Para pasar la planta a otra maceta más grande, había que quebrar la maceta pequeña.

Interpretamos que nuestra iglesia es esa planta, y que para crecer, debíamos quebrar la religiosidad y el control que nos limita para que Dios pueda hacernos crecer en Él de nuevo.

[Foto por Lea Ann]